AQUÍ VIVE EL HORROR
Qué curioso es volver a algunos libros después de varios años. A veces puede ser una experiencia muy grata: rescatas pasajes, emociones que en su momento te cautivaron. Otras, en cambio, no siempre reconoces la historia tal y como hoy se despliega ante ti. Si es que ya lo dijo Sabina: «Al lugar donde has sido feliz es mejor que no trates nunca de regresar». Soy asidua a las librerías de segunda mano, por lo que cuando vi un ejemplar de Aquí vive el horror, de Jay Anson, me lo compré con esa sonrisilla que se dibuja en la cara, aunque sea un momentito, cuando vuelves a una etapa dulce en la que descubriste algo molón que te gustaría recuperar. Con este libro me ocurrió que recordaba la inquietud, la atmósfera densa, la sensación de estar asomándome a esa casa terrible en Amityville. Sin embargo, no tenía muy frescos los detalles y quizá por eso esta segunda lectura ha sido… distinta. Sí, vamos a dejarlo en «distinta». El libro, presentado como una investigación sobre fenómenos sup...