Crece, hiedra salvaje, elévate hasta donde alcancen tus hojas. Ignora hosquedades, piedras y vendaval, que para cuando rujan las antífonas como perros rabiosos tú ya no podrás oírlas.
“Arrow Creek”, novela corta de Tinguaro Tejera, es una de esas lecturas difíciles de soltar. Se lee en un ratito, y no sólo por su naturaleza breve, sino porque la historia es muy fluida. Tinguaro nos presenta a Harry Maynard, que tiene una visión del mundo un tanto peculiar —razones no le faltan—, y es un personaje interesante porque, a pesar de ese carácter difícil, acaso como efecto de la realidad física que debe sufrir, resulta inevitable no hacerte su amigo. Si a eso le sumamos una inteligencia superior a la media e intereses que se alejan bastante de los habituales en chicos de su edad, tenemos como resultado a un protagonista especial. Y en el otro lado conoceremos al señor Burnett, un anciano huraño y también temido en la zona, pero que, tal y como puedes imaginar, es mucho más que eso. La dinámica entre él y Harry es la base de la novela. Me encanta esa conexión que se forja a pesar de la diferencia generacional, y el manejo del sarcasmo y más de una salida de tono p...
Ángel Alonso vuelve a brillar con Un buen acto, su novela más reciente. Una historia que maneja la psicología oscura sin apostar por los recursos sencillos, los que tienden a sobresaltarte sin medida. Aquí la tensión se fragua despacio, como suele ocurrir con los buenos materiales. Ángel te propone una historia de culpa, redención, decisiones cruciales, y lo hace a través de Camila, una protagonista tremenda. Su encuentro con Ilena —una joven tan enigmática como atrayente— es el inicio de una espiral que va tornándose oscura y adictiva, tanto para Camila como para ti, porque una vez te inicias en esta lectura ya no puedes despegarte de sus páginas. En lo personal, considero que el mayor acierto de Ángel, aparte de la profundidad de sus personajes, es la forma de involucrarte en la trama. La narración tiene un tono muy íntimo, casi confesional, y esto no es fácil de conseguir: convencer al lector de que algo —malo— está a punto de producirse y que sólo puede asistir como mero te...
Hay historias que llegan como una marea: primero te mojas con cuidado los pies, por miedo a que el agua esté fría; luego, agradeces haber tomado la decisión de dejarte arrastrar por el oleaje, atendiendo a las profundidades con los ojos de un niño inquieto. Eso mismo he sentido con Las sirenas no existen, la nueva novela de mi adorable compi de letras Naviru Shorno. Después de haber leído el resto de sus obras, todas especiales a su modo, bien escritas y llenas de esos elementos que hacen de un argumento algo especial, esperaba un nivel bastante alto. Y no me he equivocado. ¡Qué disfrute! María Antonia, protagonista de esta historia, te va a crujir el alma, te hará reír, te generará ternura. Eso sí, te contará los eventos más cruciales de su vida desde una energía absorbente. Y tú leerás con una sed inusitada, ávido de saber más y más. Siempre he dicho que mi libro favorito de Navi es No soy un zombi: La masía Colometa —y sigo creyendo que es una novela fantástica, mis si...
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