Entradas

El cambio de estación

Imagen
  Conecté mi alma a la tuya en ese instante, cuando la noche, la sal y los misterios se juntaron en los labios, formando universos de fábula y calor, de sed palpitante. Y a tu cintura, ofensa despiadada a las deidades, fuego insano que devasta toda primavera, sutil montura, promesa de ceguera, pacto de fe contra templos y ciudades. Sobraba todo entonces: tela, palabra y salvación. Y firmamos un contrato de registro en la piel, donde la carne y el dolor, por designios del placer, sucumbían a la dicha e ignoraban la razón. Aún me absorbe el mapa de tu cuerpo, tierra feraz y océano de beso caprichoso que se marcha y vuelve con episodio celoso cual niño terrible de corazón terco. Henos aquí ahora, aferrados al delirio sombrío, desgastando el sol de verano en un paseo, entonando sortilegios que reparen el deseo, aunque sepa que al final el abrazo será frío.

XI

Imagen
  Siempre al borde. Podría aprovechar el favor de las masas de aire para elevarme alto, muy alto. Pero nunca lo hago. Resulta frustrante y todo un misterio que acaba encajándose a la fuerza en el cajón de los propósitos, una especie de baúl que amenaza con estallar de forma inminente. Miedos y ruegos a modo de rebelión silenciosa que empaña el cristal. A eso he llegado. A negarme cada imagen del sol en el recuerdo, a sufrir la condena de oscuridad abisal. Como si sólo me estuviera permitido anhelar el ocaso. Y la culpa es mía, por supuesto. Nadie es responsable de mi vida en el subsuelo. Me repugna pasar las horas arañando la superficie, alimentándome de la luz derramada por cada hendidura cuando en el fondo sé que no me permitiré disfrutar del hallazgo. Siempre al borde. Reclamo el oxígeno tapándome la boca, exijo el bosque sosteniendo el hacha, adoro la poesía rechazando el delirio, y cruzo los limbos, las cordilleras más altas, cada fase incorruptible del tiempo que me aleja de ...

X

Imagen
  Quieren mis ojos desenredar el arte que anida en tu pelo, vasto paisaje de temblores escondidos donde persisten las ánimas de valor sofocado. Quieren mis dedos ser sol que despierte la fragua dormida en tus manos, empresa de fieras latitudes. Quiere mi voz dibujar figuras de aliento en tus senderos grises, convertirse en tormenta estelar que derrame luces y flechas precisas en el camino. Quiere mi beso tibio lazo entre tu boca y la mía; quiere universos de sed; incandescencia y hambre; sutura febril entre la piel y el deseo. Tanto quisiera. Pero no puedo.

La nave púrpura

Imagen
  ¡Hola guapérrimos! Hoy estamos de estreno: La nave púrpura, continuación de La sinfonía de Layla, ya se encuentra disponible en Amazon, tanto en versión digital como en formato físico. Probablemente este sea de mis trabajos más locos, y, aunque sigo pensando que mi género es el terror, ha sido divertido escribir una historia de ciencia-ficción. Espero, si se animan a leerlo, que les guste, y si les apetece compartirlo con sus amigos lectores ¡estaré muy agradecida! "Nadie hubiera imaginado jamás que la Humanidad quedaría tan mermada tras aquella fatídica noche de verano del año 2016. Ahora, cuarenta años más tarde, la especie sufre indecibles dificultades. Más allá del hambre, la enfermedad y la constante persecución de los depredadores, el sino de los humanos se ha reducido a servir y obedecer a un líder cuya crueldad no conoce límites. Pero unos extraños compartimentos, que reposan en la profundidad del bosque, están a punto de definir el inicio de una nueva era." Descubr...

IX

Imagen
  El dolor te hace más fuerte. O eso dicen. Tenemos la absurda creencia de que el dolor desaparece si menospreciamos los motivos que lo causan, pero no es así. El dolor culmina, a veces, cuando se producen los cambios pertinentes en quien lo sufre. Otras, sin embargo, se aferra a huesos y órganos, atento a cualquier circunstancia que pueda proporcionar cierto alivio, y entonces, como si de un atleta se tratara, corre a toda velocidad para recordar a su pobre víctima que no le corresponde tal consuelo. «Aún no puedes —susurra—. Estás castigado, ¿acaso lo olvidaste?». El dolor acaba incorporándose a la rutina sin el que el recipiente (porque en eso se convierte la persona, en un simple objeto para almacenar causas y desengaños) se dé cuenta. Y para hacerse hueco, va expulsando todo aquello que le estorbe: alegría, propósitos, ilusión, buenas intenciones… Y le gusta hacer fiestas con sus amigos Rabia e Ira; juntos se dedican a ponerlo todo patas arriba. Y la química, compañera de equ...

VIII

Imagen
  Hoy se abren paso las maneras ominosas del desencanto, anhelando ese universo que estalla diminuto en la savia de tus labios. Calor despechado que derrite la escarcha, que altera pupilas y mareas, deshace verbos del fracaso y mata llagas de traición. Sea tu beso mandato y consecuencia; sea escudo de luz frente al ocaso.

Hora de pagar

Imagen
  Oigo las voces de los querubines. Están ahí, en la superficie, ajenos al polvo sucio de las ruinas, quizá flotando en la ceniza. Y yo asciendo, me impulsa la confusión. Guiada por el coro que ahora canta artes de dicha y propaganda de justicia, me preparo para abrir los ojos, cuando éstos dejen de arder por el dolor.   Sigo en ascenso, la marea se deshace de mí. Soy materia de un barco que zozobra mientras ellos cantan. Mi alma se eleva entre tiples y contraltos. Se abre el techo y subo, avanzo rauda hasta el sendero de doradas flechas, a dentelladas contra las nubes que se resisten. Y no miro abajo por temor a encontrar de nuevo la grieta salvaje de la muerte, la misma donde yacen las oscuridades del corazón. Me aterra caer como aguacero violento, arrastrando conmigo cada pedazo de cielo que abarquen las manos. Pero finalmente me atraviesa la tormenta. Bello es el réquiem que cantan los querubes mientras me aferro a la tierra, luchando contra la gravedad de insolente u...