Cuando te haya besado
Murmullo del mar avivado, como regalo del viento sabio, surge de pronto en los labios y atraviesa de lado a lado. Sangre de sol desesperado que muta en caricia ardiente, se proyecta reluciente en tu cabello despeinado. Y tan frágil fue el pasado que ahora tus ojos tibios trasladan cura y alivio a este cuerpo desangrado. Es tu voz señal de agrado, trino suave de tu boca, plegaria al viento que invoca a mi corazón desterrado. Ave de vuelo fatigado posa el cansancio en arcilla y convierte en maravilla cada hueso oxidado. Así eres tú, remedio anhelado, soga que salva de caer al vacío, abrazo salvaje que sana el hastío, candor que rescata un país olvidado. Hoy por ti, mi canto enamorado despertará planetas ya extintos y puede que el nuestro luzca distinto cuando mis labios te hayan besado.