FLORES PELIGROSAS
Cuando hablo con otros lectores me sorprende que muchos rechacen de plano las antologías de relatos. «Prefiero las novelas», suelen decir. Y lo entiendo. Una novela te permite convivir con los personajes durante más tiempo y, si logra conectar contigo, vives la historia de un modo muy especial. Pero las antologías también tienen su encanto. A mí me gustan precisamente porque te permiten vivir cosas muy distintas en un solo viaje. En ese sentido, Flores peligrosas cumple con lo que promete en su sinopsis: doce relatos independientes unidos por un mismo hilo conductor, la muerte, aunque cada uno la aborda desde una perspectiva distinta. Los relatos son breves y tienen un ritmo que invita a seguir avanzando, así que es fácil acabar leyendo varios seguidos casi sin darte cuenta. También me parece una buena opción para los que quieren dosificar la lectura y disfrutar de una historia cada vez, como quien lee un cuento antes de irse a dormir. Una de las cosas que más me gustó fue la...